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Esta colección nace del deseo de exaltar la mirada: ese punto silencioso en el que un rostro deja de “aparecer” y empieza a revelarse. En los ojos de los niños aflora algo raro: una verdad que llega antes que las palabras, una luz que aún no ha aprendido a defenderse. No es una mirada que juzga: es una mirada presente, que siente, que invita. Cada obra es un encuentro breve pero intenso, como cuando cruzas la mirada con alguien y, por un instante, recuerdas aquello que habías dejado a un lado: la parte más verdadera de ti, frágil y fuerte en el mismo suspiro. “La Mirada del Alma” es un recordatorio silencioso. Una invitación a ralentizar, a escucharse, a reconocer esa vida interior que a menudo permanece en segundo plano, cubierta por el ruido del hacer. Porque solo quien sabe mirar de verdad, sabe también amar de verdad.
Sin defensas

Sin defensas

30 x 40 cm

200,00 €

Donde el alma se sacia

Donde el alma se sacia

30 x 40 cm

200,00 €

Obsérvate

Obsérvate

30 x 40 cm

VENDIDO

La búsqueda

La búsqueda

30 x 40 cm

VENDIDO

Más allá del vacío

Más allá del vacío

90 x 120 cm

900,00 €

Frágil intensidad

Frágil intensidad

80 x 130 cm

900,00 €

Inocencia suspendida

Inocencia suspendida

120 x 120 cm

1.250,00 €

Respiro

Respiro

60 x 100 cm

550,00 €

A pesar de vosotros

A pesar de vosotros

60 x 85 cm

450,00 €

Esta mini colección gira en torno a la belleza de la fragilidad humana: no como debilidad, sino como verdad. Los recién nacidos la encarnan con naturalidad, frágiles y poderosísimos al mismo tiempo, transformando la vulnerabilidad en fuerza y en lenguaje. He elegido una paleta constante y un espacio abstracto atravesado por flores estilizadas para crear un lugar emocional, más que narrativo: un “antes”, un origen. Mi trabajo como artista es un viaje de redescubrimiento de esa singularidad que nos pertenece desde el nacimiento. El cuerpo es solo un medio; lo que realmente importa es aquello que nos hace irrepetibles: las emociones, las cicatrices y la capacidad de transformar el dolor en crecimiento. Aquí la fragilidad es una grieta que se abre en el alma y deja entrar la luz. Es el punto de partida de la evolución: nuestra mayor fuerza.
Frágil como la luz

Frágil como la luz

240 x 120 cm

VENDIDO

Guardianes de la singularidad

Guardianes de la singularidad

60 x 70 cm

450,00 €

Guardianes de lo profundo

Guardianes de lo profundo

70 x 100 cm

550,00 €

“Tres cosas nos han quedado del paraíso: las estrellas, las flores y los niños.” — Dante Alighieri Formamos parte de la naturaleza y de su ciclicidad: dentro de nosotros también existen estaciones, igual que fuera. Las obras narran las estaciones como etapas evolutivas del ser humano: momentos distintos y necesarios, cada uno con su propia luz y su propia enseñanza. He elegido a los niños como sujetos porque encarnan aquello que a menudo perdemos al crecer: espontaneidad, presencia y pureza en la mirada. “Las Cuatro Estaciones” es una invitación a reconocerse, a acoger el propio momento y a recordar que nuestra esencia es única y merece ser vivida y compartida, sin máscaras.
Invierno

Invierno

30 x 40 cm

VENDIDO

Primavera

Primavera

30 x 40 cm

VENDIDO

Verano

Verano

30 x 40 cm

200,00 €

Otoño

Otoño

30 x 40 cm

200,00 €

Esta colección cuenta un proceso de evolución: desde el nacimiento hasta la apertura al mundo. Es una metamorfosis lenta, hecha de fases interiores en las que la fragilidad pide protección y las defensas, como pétalos, se convierten primero en refugio y después en límite. Es una condición profundamente humana: a veces uno se siente perdido, demasiado expuesto, y se cierra para no romperse. La serie está compuesta principalmente por obras sobre tabla de madera, una materia viva y resistente, arraigada, capaz de conservar la memoria y de dar cuerpo a la idea de “barrera”. En el centro del recorrido, sin embargo, aparece una única obra sobre lienzo: una fractura intencional, deliberadamente “fuera de lugar”. Obra tras obra, los pétalos cumplen su ciclo: nacen para proteger, luego se aligeran y, por último, caen. Y en esa apertura, cuando ya no hace falta esconderse, la vulnerabilidad deja de ser un límite y se convierte en una elección: determinación, presencia y verdad.
Jugo alquímico

Jugo alquímico

30 x 40 cm

200,00 €

Refugio amable

Refugio amable

43 x 120 cm

550,00 €

La madre

La madre

80 x 100 cm

700,00 €

Dulce desapego

Dulce desapego

50 x 80 cm

500,00 €

Con las manos desnudas

Con las manos desnudas

50 x 80 cm

VENDIDO

En esta colección, cada obra retrata a un niño junto a un animal. Son escenas distintas, emociones distintas, pero unidas por un mismo gesto: la entrega. Ese dejarse ir hacia aquello que está al otro lado, sin control y sin máscaras, como si por un instante el cuerpo pudiera dejar de defenderse. El realismo de los rostros infantiles se encuentra con un fondo abstracto: un paisaje interior más que un lugar. Es ahí donde toma forma la necesidad humana más esencial: confiar. Buscar cooperación, contacto, alianza. No porque estemos incompletos, sino porque estamos hechos para la relación. Estas obras hablan de la comunidad como hogar emocional: recuerdan que cerrarse es una protección que, con el tiempo, se convierte en jaula. La relación se convierte entonces en un acto de valentía: salir de la propia “habitación”, reconocer al otro, reconocerse. NUEVA COLECCIÓN PRÓXIMAMENTE
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