En esta colección, cada obra retrata a un niño junto a un animal. Son escenas distintas, emociones distintas, pero unidas por un mismo gesto: la entrega. Ese dejarse ir hacia aquello que está al otro lado, sin control y sin máscaras, como si por un instante el cuerpo pudiera dejar de defenderse.
El realismo de los rostros infantiles se encuentra con un fondo abstracto: un paisaje interior más que un lugar. Es ahí donde toma forma la necesidad humana más esencial: confiar. Buscar cooperación, contacto, alianza. No porque estemos incompletos, sino porque estamos hechos para la relación.
Estas obras hablan de la comunidad como hogar emocional: recuerdan que cerrarse es una protección que, con el tiempo, se convierte en jaula. La relación se convierte entonces en un acto de valentía: salir de la propia “habitación”, reconocer al otro, reconocerse.
NUEVA COLECCIÓN PRÓXIMAMENTE
No hay obras disponibles por el momento.